La Puma; seguramente suene raro para alguien que no conoce el motivo de esta acepción femenina del término. Sin embargo no lo es nada para los oídos de generaciones de cordobeses que cada tanto sienten sus oídos inundados por el familiar sonido del Sach de dos tiempos y casi cien centímetros cúbicos.
“La Puma”
suena bien porque en ese par de palabras se fragua un verdadero símbolo de la movilidad popular, a partir de que ella es signo indicativo de que sobre sí
-indiscutiblemente- viaja un hombre de trabajo.
Por si
fuera poco Alberto Cognigni, portando pasaporte de Alberdi -el mismo que
ostentasen cientos de “motorizados y doctos” estudiantes- no halla mejor
vehículo para pasear el humor de sus más entrañables personajes -Negrazón y Chaveta-
que una Pumarola.
Curiosa
síntesis de nuestra cultura descansa sobre La Puma: Córdoba Docta, Córdoba
Alegre, Córdoba Industrial.

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