Este humilde espacio tiene por cierto un claro objetivo y es el de hacer a la historia una amiga.
Cualquier amistad verdadera garantiza respuestas a nuestras cambiantes emociones, desde el vamos a divertirnos hasta el clásico “no doy más”… Es por eso que para nosotros, el tener a mano historias de las más variadas nos hace de un grupo de gente que da un poco para todo, y para llegar a ellos sólo media el esfuerzo de la imaginación. Tenemos amigos campesinos, científicos, poetas, caballeros, obreros, muchos escritores, unos cuantos artesanos y algunos pocos políticos.
Gozamos igualmente de la amistad de algunos astronautas aunque sólo hemos compartido alguna que otra charla (con invitación de la amiga historia de por medio) con aquellos que volvieron a casa con la cabeza cambiada, con la idea de que esta casa es una…
Lamentablemente, todo ser digno de la amistad de otros tiene sus defectos, y la amiga historia no escapa a ello. El peor de los suyos sea quizás la mentira; la historia suele mentir parejito y mucho, pero es parte de su personalidad y yo la quiero así; es más, a veces le creo aunque sé positivamente que no me muestra toda la verdad.
Una vez me contó que en un maravilloso viaje a la luna, esperado por toda la raza humana, tres humildes hombres cumplieron, un 20 de julio de 1969, con una de las mayores hazañas que cualquier humano hubiese antes soñado.
Mucho antes aún que el propio Julio Verne (otro chabón que nos presentó la historia), todos los hombres han mirado alguna vez al cielo con la esperanza de volar y tocarla…
Años más tarde escuché de su propia boca (en algún rapto de sinceridad que nuestra amiga tuvo conmigo) que el viaje no fue tan maravilloso, ni tan viaje. Fue en realidad una carrera impulsada por uno de los más viles pecados humanos; la soberbia. Dos pueblos, de los autodenominados potencias, se pelearon masculinamente para ver quién la tenía más grande… a la nave espacial… Además, según uso horario de Houston, Armstrong pisó luna recién en la madrugada del 21. Sin embargo, Enrique Febbraro tuvo la hermosa idea de celebrar la Amistad cada 20 de julio, enfocándose sólo en lo trascendente: salimos de casa a vivir el universo.
Hoy, cuarenta y dos años después, vamos de a poco ganando en conciencia de la casa que tenemos y de cómo la cuidamos. Lo triste, está repleta de ignota familia a la que diariamente maltratamos… Celebremos sin olvidarnos de que en nuestro propio planeta nos quedan unos cuantos rincones sin conocer, en espacio y también en tiempo, y para eso tenemos a la mejor amiga; se las presento… mi amiga Historia…



