El Gobernador Juan Ignacio de San Martín en la presentación oficial de la Puma 1ra Serie

miércoles, 20 de julio de 2011

20 de julio





















Este humilde espacio tiene por cierto un claro objetivo y es el de hacer a la historia una amiga.
Cualquier amistad verdadera garantiza respuestas a nuestras cambiantes emociones, desde el vamos a divertirnos hasta el clásico “no doy más”… Es por eso que para nosotros, el tener a mano historias de las más variadas nos hace de un grupo de gente que da un poco para todo, y para llegar a ellos sólo media el esfuerzo de la imaginación. Tenemos amigos campesinos, científicos, poetas, caballeros, obreros, muchos escritores, unos cuantos artesanos y algunos pocos políticos.
Gozamos igualmente de la amistad de algunos astronautas aunque sólo hemos compartido alguna que otra charla (con invitación de la amiga historia de por medio) con aquellos que volvieron a casa con la cabeza cambiada, con la idea de que esta casa es una…

Lamentablemente, todo ser digno de la amistad de otros tiene sus defectos, y la amiga historia no escapa a ello. El peor de los suyos sea quizás la mentira; la historia suele mentir parejito y mucho, pero es parte de su personalidad y yo la quiero así; es más, a veces le creo aunque sé positivamente que no me muestra toda la verdad.

Una vez me contó que en un maravilloso viaje a la luna, esperado por toda la raza humana, tres humildes hombres cumplieron, un 20 de julio de 1969, con una de las mayores hazañas que cualquier humano hubiese antes soñado.
Mucho antes aún que el propio Julio Verne (otro chabón que nos presentó la historia), todos los hombres han mirado alguna vez al cielo con la esperanza de volar y tocarla…

Años más tarde escuché de su propia boca (en algún rapto de sinceridad que nuestra amiga tuvo conmigo) que el viaje no fue tan maravilloso, ni tan viaje. Fue en realidad una carrera impulsada por uno de los más viles pecados humanos; la soberbia. Dos pueblos, de los autodenominados potencias, se pelearon masculinamente para ver quién la tenía más grande… a la nave espacial… Además, según uso horario de Houston, Armstrong pisó luna recién en la madrugada del 21. Sin embargo, Enrique Febbraro tuvo la hermosa idea de celebrar la Amistad cada 20 de julio, enfocándose sólo en lo trascendente: salimos de casa a vivir el universo.

Hoy, cuarenta y dos años después, vamos de a poco ganando en conciencia de la casa que tenemos y de cómo la cuidamos. Lo triste, está repleta de ignota familia a la que diariamente maltratamos… Celebremos sin olvidarnos de que en nuestro propio planeta nos quedan unos cuantos rincones sin conocer, en espacio y también en tiempo, y para eso tenemos a la mejor amiga; se las presento… mi amiga Historia…

martes, 19 de julio de 2011

19 de julio

























Hace ciento once años (111… lindo número) se inauguraba en París el Metropolitain.
Para nosotros de enorme valor estético, el trabajo de Guimard es sencillamente perfecto. Integral como todo lo hecho en la época, una síntesis completa de la idea, desde donde fluyen todas sus componentes: luminarias; marquesinas, carteles y mapas; barandas y escaleras; ¡la tipografía..! pocas remiten tan claramente al más puro Art Nouveau francés (recuerden las fotos que Juan Pablo nos regaló para la clase expositiva de la Unidad 5).

Semejante alumbramiento se dio en marco adecuado al caso; la Exposición Internacional de París del año 1900. Sí señores… sí señoras, la inauguración del subte parisino fue parte del programa de la Expo. Y, había que redoblar la apuesta hecha en el ’89 cuando los franceses presentaron, dentro de la propia Torre Eiffel , un ascensor de la norteamericana Otis que cambiaba de dirección a mitad de su trayecto en razón de la forma quebrada de las patas del ahora icónico monumento parisino. Digo ahora porque durante unos cuantos años muchos e influyentes frachutes querían a la torre de una única manera… desarmada…

De todas maneras durante el cambio de siglo, la quizá injustamente llamada Torre Eiffel siguió tercamente erguida… por suerte (en nuestra humilde opinión)… ¿porqué lo injusto del nombre? porque el proyecto original no fue de don Gustavo sino de un par de ignotos colaboradores… el tipo sólo puso la firma… bueno, para ser justos hizo un par de ajustes importantes, cálculos incluidos, propios de su brillante y matemática cabeza, la misma que había salvado las papas cuando parecía imposible concretar la Estatua de la Libertad, regalo francés al centenario de la temprana revolución norteamericana.

Pero volvamos a la Expo del ‘900… don Elisha (Otis) tenía que mejorar su performance, es así que plantó en París la primera escalera mecánica que pudo verse en Europa ya que, al igual que su primo el ascensor, ambos inventos provenían de la América Septentrional (según parece se mostraron Escalators ya en 1893 en Chicago).

Por si fuera poco los visitantes podían recorrer toda la extensión de la expo (seguimos en París) en geniales veredas móviles… pasen y vean… http://www.youtube.com/watch?v=BjpCVQgKZsc

lunes, 4 de julio de 2011

4 de julio

















Escena de la película Jefferson in Paris, de James Ivory, con Nick Nolte y Greta Scacchi

Algunos se atreven a decir que hoy es el cumpleaños de la madre patria. Prefiero en todo caso el concepto de madrastra patria, que suena tan feo como lo que en definitiva es. Porque es de esas madrastras perfil cinematográfico; de esas que te imponen a la fuerza, vaya a saber por cuál de nuestros padres, y que encima no nos quiere para nada… bueno, salvo para succionarnos toda la materia posible, sobre todo la gris… esa sí que la aprovechan bien…
Más allá de todo trauma, a los fines históricos (y porque hoy cierro cortinas por vacaciones) nos interesa la fecha por lo curioso de su bordado intertemporal.
Thomas Jefferson fue sin dudas uno de los personajes más notables de la gesta libertaria norteamericana, y era además (para nuestro particular interés) un amante de los avances tecnológicos. Se dice fue el redactor de el Acta de Independencia, rubricada un 4 de julio, pero de 1776, y curiosamente cincuenta años después moría… un 4 de julio… veintitrés años antes de '76 nacía Jean Pierre Francoise Blanchard, pionero de los viajes en globo y un globo bellísimo de la firma Montgolflier se puede ver en la peli de James Ivory Jefferson in Paris, que cuenta la misión diplomática de este personaje ante la moribunda corona francesa, y en representación de los nacientes Estados Unidos que habían revolucionado abrevando en las galas ideas. Galo fue el regalo que un 4 de julio de 1884 hacía Francia a Estados Unidos por el pasado centenario de su independencia. Les llegó un cacho tarde (ocho años) porque se les complicó la cosa al punto de tener que llamarlo a Eiffel para que les resolviera los problemas estructurales que demandaba semejante estructura, hoy símbolo indiscutido de Nueva York… lindo merengue… felices vacaciones…

viernes, 1 de julio de 2011

1 de julio

























Este pequeño y humilde espacio ha tratado de contar algunas pequeñas y humildes historias de nuestro querido siglo diecinueve. Han llegado a nosotros por vías tan variadas como ricas.
Lo de hoy, primer día del mes de Julio, tiene que ver con el más profundo espíritu de esta centuria: revoluciones, contrarrevoluciones; Europa, América; rancia y tozuda aristocracia, culta y discreta burguesía libertaria. Por qué no también con ficción y realidad; con mitos y verdades.

Cuenta don Pacho O’Donnell, unilateral amigo de esta casa (unilateral porque él no tiene la más pálida idea de que somos sus amigos), que en el año 1818, y un primero de Julio,  llega al puerto de Buenos Aires Pierre Benoit. Hasta aquí nada más interesante para nosotros que el hecho de que don Pedro era un profesional del diseño; arquitectónico e ingenieril, pero diseñador al fin… colega como quien dice, y que ya para 1823 laburara para el gobierno (de don Bernardino).

Lo interesante y maravilloso de su discreta vida en Buenos Aires es que se dice la eligió para escapar de una segura muerte, de descubrirse su verdadera identidad. Muerte deseada por monárquicos y republicanos en medidas similares, pero con motivaciones muy diferentes. Cuenta la leyenda que don Pedro era ni más ni menos que un sobreviviente de la Familia Real Francesa… el tipo habría sido Luis XVII, hijo de María Antonieta y Luis XVI… sí, los que perdieron la cabeza por la corona… literalmente…

Esa hipótesis, seriamente sostenida desde datos históricos concretos, ha sufrido una serie de intentos de descrédito; el más efectivo, a través de exámenes de ADN de un supuesto corazón que aún se conserva del llamado Delfín. Lo que no se dice por allí es que a esa info no quieren contrastarla ni a palos con otra igualmente determinante y que refiere que, los restos óseos correlativos a ese corazón provenían sí de la fosa en donde se sepultara a la flía. Bourbon, pero de un niño de unos doce a catorce años, cuando en realidad el Delfín murió supuestamente con unos cuantos menos (y no estaba para nada mal alimentado).

De todos modos, quién nos quita lo creído, si su vida parece ser a la vez fruto y raíz de la más pura novela decimonónica.

Aparentemente siquiera sus hijos supieron del caso mientras él vivía, pero tuvo sutiles gestos, a modo de pequeñas pistas; casi siempre esas miguitas de amor filial, tan profundo como oculto, llevaban el destino de María Antonia Josefa Juana, la Delfina de Francia…